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Los veedores, 16 en total, fueron posesionados por Mónica Banegas, vocal nacional del Concejo de Participación Ciudadana y Control Social, CPCCS, y Paúl Serrano, coordinador de la entidad en el Azuay.
La falta de tolerancia y buen servicio a ciudadanos con discapacidad por parte de los conductores de buses y taxis motivaron a los ahora veedores a concurrir al llamado del CPCCS. Entre estos hay quienes tienen hijos, hermanos o algún familiar con limitaciones físicas, intelectuales o sensoriales. Incluso, uno de ellos es discapacitado.
Franco Serrano, de 60 años de edad, quien tiene el 70 por ciento de movilidad en sus piernas, espera evidenciar desde esta instancia el maltrato e indiferencia de los transportistas públicos para con los grupos de atención prioritaria.
Catalina Ávila, madre de un chico con discapacidad intelectual, quiere ser parte de un cambio de mentalidad; a través de su hijo ha sufrido el discrimen de muchos choferes, quienes se niegan a cobrar el medio pasaje o, simplemente, no se detienen a brindar el servicio.
Además de Catalina y Franco, conforman la veeduría: Karen Astudillo, Dalila Patiño, Ana María Abril, Alexandra Vallejo, María Bravo, Betty Ballesteros, Tatiana Altamirano, María Gavilanes, Juan Pablo Merchán, Jorge Rodríguez, Jorge Orellana, Diego Ulloa, Juan Manuel Vintimilla y Mizax Segarra.
Según Mónica Banegas, el objetivo es tomar nota de los problemas en la atención y también de los buenos procedimientos; los datos recabados se entregarán al Concejo Cantonal, a la Agencia Nacional de Tránsito y a otras entidades competentes.
Cuenca 27 Enero del 2012
María del Carmen Yanez |