| ¿Y AHÓRA QUIEN PODRÁ DEFENDERNOS? |
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Los actos delincuenciales que ha sufrido nuestra ciudad, en los últimos tiempos, nos han llevado a hacernos la conocida pregunta, de un programa cómico de TV. ¿Y ahora quién podrá defendernos? Parecería ser que estamos totalmente indefensos, ante la arremetida brutal de la delincuencia. El asalto, ocurrido el viernes anterior, a una agencia del Banco de Guayaquil, nos hace pensar que la urbe cuencana se ha convertido en una apetitosa meca, para los delincuentes. Los noticiarios de los periódicos, de las radios, de las televisoras, están llenos de "Crónicas rojas" todos los días. Asaltos, robos, violaciones, estafas, estruches, sicariato, arranches, asesinatos, raptos, suicidios, etc, etc. Entonces seguimos preguntandonos ¿Quién podrá defendernos? Estamos a merced de cuanto pelafustán se aparezca por estas, otrora, tranquílas calles cuencanas. Los años 30, en Chicago, se vivían estas escenas: pistoleros muy bien armados, hasta los dientes, asaltando bancos, violando, matando a todo el que se le cruce en el camíno. Hoy no hay que ir al cine para ver estas escenas; espere, con calma, que en cualquier momento las tendrá en "vivo y en directo" y quien quita que a lo mejor Usted, sea protagonísta; le pueden robar, secuestrar y hasta matar, y la Policía dirá "Como sabíamos que estaba secuestrado si no nos presentarón una denuncia por escrito" como la pasó al Sr. Salaméa, que en paz descanse. Y los show's, las tarímas y el jolgorio siguen adelante. La sabia filosofía popular reza "Mientras el gato se duerme, los ratones se pasean" ¡Y saquéan! Los cuencanos tenemos que seguir esperando hasta que los señores, que fueron nombrados como autoridades, se pongan de acuerdo para saber ¿Quién misno es el que manda aquí? o sea "El duro" porque al parecer, ese es el dilema "Ser o no ser" No importa el protagonismo de uno o de otro, importa la seguraidad de la población ¡Para hoy, no para mañana! A lo mejor, ya será demasiado tarde. Esque los acontecimientos de Baños, de Cuenca, nos alertan del estado en el que se ecuentra la población. No podemos comenzar a matarnos entre nosotros mísmos. La paranoia se está apoderando de nosotros. Vivimos enclautrados, encarcelados en nuestros propios domicilios y negocios con alarmas, cercas eléctricas, camaras de seguridad y guardias personales, mientras, los delincuentes andan libres y campantes, en la ciudad, haciendo su féudo e imponiendo sus sus reglas. En días pasados, vino un alto oficial de la Policìa Nacional y dijo que los presuntos hechos sucitados aquí, eran mera percepción. Para éste señor, los cuencanos ya estamos ¿Paranoicos, locos, esquisofrenicos? o sea que aquí ¿No pasa nada? Este oficial estará tranquilo en su casa, mientras nosotros nos jugamos, cada día, la vida. Éso de persignarse, al salir de casa, parecía ser cosa de curuchupas, de beatas, de viejitas; no señor, persignese porque no sabemos en que momento la muerte nos puede sorprender, en las calles de Cuenca. Ya es hora de frenar y ¡A rraya! a la delincuencia; pero ésto a de suceder, solo cuando se dejen, las autoridades, de tanto palabréo y se pongan a trabajar en serio, por la seguiridad de sus semejantes. ¡Ya basta! No más políticas equivocadas; si se abrió las fronteras a nuestros vecinos, controlen que sea gente honesta y trabajadora; porque nos estamos conviertienedo en redúcto de la delincuencia extranjera. No regalen más documentos de refugiados, no sin antes aberiguar de su pasado judicial pero, confirmando con los organos de control de los otros países. El pueblo se cansa y pide cuentas a sus gobernates; los sacan de Carondelet, los expulsan de sus cargos; y en las próximas elecciones, los castígan en las urnas. Si las autoridades no nos defienden, entonces ¿Quién podrá defendernos? Lic. Henry León Bernal, |


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